Inteligencia artificial

Inteligencia artificial para pymes: 7 usos que ya funcionan

La inteligencia artificial sirve cuando hay que interpretar algo que no sigue un patrón fijo: un documento, una foto, un correo o una pregunta escrita. Donde hay reglas claras, una automatización clásica es más barata y más fiable.

Siete usos con retorno claro

  1. Leer documentos. Facturas, guías de remisión, recibos o contratos en cualquier formato, convertidos en datos.
  2. Responder consultas repetidas. Un asistente en la web o en WhatsApp que contesta con la información de tu empresa y pasa a una persona cuando hace falta.
  3. Buscar en tu documentación. Preguntar en lenguaje normal a tus manuales, tarifas o contratos y obtener la respuesta con su fuente.
  4. Clasificar lo que entra. Correos, incidencias o solicitudes que se etiquetan y se reparten solos.
  5. Resumir. Reuniones, llamadas o informes largos, en cinco líneas.
  6. Generar contenido a escala. Fichas de producto, descripciones o traducciones, revisadas después por una persona.
  7. Reconocer imágenes. Productos, defectos o matrículas a partir de una foto.

Tres errores habituales

  • Empezar por la herramienta en vez de por el problema.
  • No medir. Si no sabes cuánto tardaba antes, no sabrás si ha mejorado.
  • Olvidar los datos. Conviene saber dónde se procesan, quién los ve y si se usan para entrenar modelos, sobre todo con datos de clientes.

Por dónde empezar

Por una tarea concreta, repetitiva y con mucho texto o muchos documentos. Un piloto de pocas semanas con números antes y después vale más que cualquier presentación.

Nosotros ya usamos estas técnicas en nuestros propios productos: reconocimiento de alimentos por foto en DietaGo o lectura de recibos en Aldía. Puedes verlos en Productos propios y el servicio en Inteligencia artificial para empresas.

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