La pregunta no es si tienes copias de seguridad. Es: si mañana desaparece todo, ¿cuánto tardas en volver a trabajar y cuántos datos pierdes? Muchas empresas descubren la respuesta el peor día posible.
La regla 3-2-1
- 3 copias de tus datos: la original y dos más.
- 2 soportes distintos: por ejemplo, un disco en la oficina y la nube.
- 1 copia fuera de la oficina, a salvo de un robo, un incendio o un ransomware que cifre toda la red.
Hoy se suele añadir un cuarto punto: que al menos una copia sea inmutable, es decir, que no se pueda borrar ni cifrar durante un tiempo aunque el atacante consiga tus contraseñas.
Los fallos más habituales
- La copia está en el mismo servidor que los datos.
- El disco USB lleva meses enchufado: si entra un ransomware, lo cifra también.
- Nadie ha probado nunca a restaurar.
- Se copia el servidor, pero no el correo, la nube o los portátiles.
- Sólo una persona sabe cómo funciona.
Qué copiar
Archivos y bases de datos, por supuesto. Pero también el correo, los datos de Microsoft 365 o Google Workspace (que estén en la nube no significa que tengan copia), la configuración de los programas y la web.
La prueba que casi nadie hace
Una vez al trimestre, restaura algo de verdad: un archivo, una base de datos, un buzón. Apunta cuánto has tardado. Ese número es tu tiempo real de recuperación, y es el dato que de verdad importa.
Tres medidas que acompañan
Doble factor en el correo y en los accesos remotos, revisar quién tiene acceso a qué (incluida la gente que ya no está) y mantener los equipos actualizados. Con eso y unas copias que se restauran se evita la gran mayoría de los sustos.
Si quieres una revisión de cómo están, lo vemos en Ciberseguridad para empresas y en Cloud y servidores. Y para tus contraseñas, nuestro generador de contraseñas seguras es gratuito.




